Lortu Dugu!! Lo conseguimos!!! Recogida y Entrega de ropa al Campamento de Calais

TRÁILER CARGADO DE MANTAS, SACOS, ROPA,…

Iruña-Calais: un camino de solidaridad, ilusión y abrigo

Un objetivo modesto en sus inicios, desbordado por el aluvión de solidaridad de la ciudadanía navarra, ha hecho posible esta semana que un tráiler cargado de mantas, sacos de dormir, ropa de invierno, tiendas de campaña y comida haya desembarcado en el campo de refugiados de Calais para luchar contra el crudo invierno europeo y el frío de la indiferencia de los gobiernos.

UN REPORTAJE Y FOTOGRAFÍAS DE UNAI BEROIZ – Domingo, 17 de Enero de 2016

Vista del campo de refugiados conocido como la ‘jungla’ junto a la carretera N-216 que da acceso a la zona portuaria de Calais.

Vista del campo de refugiados conocido como la ‘jungla’ junto a la carretera N-216 que da acceso a la zona portuaria de Calais. (UNAI BEROIZ)

  • Vista del campo de refugiados conocido como la ‘jungla’ junto a la carretera N-216 que da acceso a la zona portuaria de Calais.
  • Cadena humana de voluntarios descargando el material.
  • Los inmigrantes duermen junto a comida en descomposición, fango y grandes charcos de agua estancada.

El llamamiento para colaborar en la carga del camión el pasado lunes fue todo un éxito, ya que unas cincuenta personas se acercaron hasta el paseo de Buztintxuri. Así pues, la idea inicial de Jesús Denia, respaldada y liderada por Iruña Ciudad de Acogida y otras entidades sociales de Navarra, al fin se materializaba y ese objetivo modesto inicial culminaba con la partida del tráiler sobre las 14.00 horas con destino al campo de refugiados de Calais, más conocido como lajungla.

Un camión de enormes dimensiones repleto de ayuda, una que llega de forma directa y cuyo destino tiene un doble final: por un lado la satisfacción de contribuir, aunque mínimamente, a mejorar las condiciones de vida de unas personas obligadas por la guerra y la pobreza a abandonar sus casas, sus pueblos y países; y por otro lado, toparse de bruces con la cruda realidad de ver nuevamente activos campos de concentración humana con los que Europa pretende tapar sus vergüenzas.

Comienza el viaje

Iruña. Martes. 8 de la mañana. Nueve personas, ocho navarros y un guipuzcoano ultiman los detalles de su viaje en furgoneta con destino Calais. La solidaridad y el calor de la ciudadanía con el proyecto, unidos al compromiso y buen humor de los integrantes de la expedición, hacen que los 1.200 km que separan Iruña de Calais se conviertan en una aventura llena de buen rollo y de esperanza.

Calais es una población al norte de Francia, muy próxima a Reino Unido, y son apenas 34 km de estrecho del canal de la Mancha los que separan a ambos países. Su cercanía con Inglaterra unida a las posibilidades de paso bien sea a través del Eurotúnel o bien mediante el puerto a través del ferry, convierten a esta población gala en un punto geoestratégico clave en el camino que siguen los migrantes para alcanzar su destino y, en definitiva, su sueño: el Reino Unido.

Calais. Miércoles. 9 de la mañana. El camión de la empresa Vicarli entra al gran almacén gestionado por las ONG L’Auberge des migrants y Help refugees, que son las encargadas de almacenar y distribuir el material. Pronto una cadena humana integrada por voluntarios británicos, franceses y belgas se une a los nueve expedicionarios y al camionero en la descarga de las cajas. Ilusiona ver tanta gente joven voluntaria luchando para que esa gente viva en unas condiciones más dignas.

Los paquetes, perfectamente empaquetados, identificados y numerados por voluntarias navarras, recorren la cadena humana de mano en mano bajo los gritos de “woman o “man” para facilitar su clasificación por sexos dentro del almacén.

Perfectamente coordinados y a ritmo de Bob Marley, la descarga concluye con una gran ovación. Objetivo cumplido.

La ‘jungla’

El fuerte viento que golpea el campo incrementa la baja sensación térmica, que se ve recrudecida por la lluvia y la humedad. No quedan resquicios que indiquen que el campo de refugiados de Calais haya sido un vertedero, pero basta con observar en qué condiciones viven las personas para darse cuenta de que podría seguir siéndolo. El asentamiento se encuentra en un terreno desnivelado, 32 hectáreas de arena salpicadas de arbustos, desperdicios y charcos de agua estancada. Aquí, malviven alrededor de 6.000 personas, en su mayoría hombres. Refugiados de Sudán, Eritrea, Kurdistán, Afganistán, Siria, Paquistán, Irak, Irán, Egipto, Kuwait y Etiopía se hacinan en tiendas de campaña y plásticos sin las condiciones higiénicas más básicas en uno de los países más ricos del mundo. Organizaciones como Médicos del Mundo o Médicos Sin Fronteras, unas de las pocas grandes organizaciones que trabajan desde hace años en los asentamientos, llevan tiempo reclamando condiciones dignas.

Visible desde la jungla, la principal vía de acceso de los camiones a la zona portuaria de Calais se encuentra fuertemente blindada por dobles vallas metálicas y concertinas. Así mismo, el Eurotúnel y el puerto son fortines casi inexpugnables. Sin oportunidad de hacerlo de manera legal, cuando llega la noche pequeños grupos de refugiados se intentan colar en camiones y trenes para intentar cruzar a Inglaterra con resultados, en algunos casos, fatales.

Además de esto, maquinaria pesada lleva a cabo la construcción de un nuevo espacio donde albergar a alrededor de 1.500 personas distribuidas en 125 contenedores de carga acondicionados con luz, agua y baños. Los refugiados tendrán que registrarse para poder alojarse y el acceso será mediante el registro de su huella dactilar.

A Calais, el confín del territorio francés, Gran Bretaña se esmera en dotarle de medios económicos con el fin de que estas personas no crucen el paso y se adentren en sus tierras. Lejos de buscar soluciones al origen de los conflictos, lejos de resolver la acogida de estas personas, lejos de facilitar su incorporación en la vida social, educativa, cultural, sanitaria, etc de la comunidad europea, las instituciones han optado por habilitar campos de refugiados y reinstaurar la beneficencia.

Este proyecto ha sido posible gracias a la plataforma Iruña Ciudad de Acogida, a los voluntarios Jesús Denia, Juan Pedro Higuero, Mar Emmanuel, Eva Pillado, Joffre Burgos, Felipe Malo y Antonia Linares. Colectivos y asociaciones como 15-M Navarra, EuroMarchas2015, Médicos del Mundo, Sos Racismo, Sodepaz, Martes al Sol, Colectivo de parados, Dya, Oxy, Traperos de Emaús, Internazionalistak auzolanean, Madre coraje, Ítaka Escolapios, voluntarios de Tafalla y Alsasua, y Ayuntamiento de Pamplona y Berriozar. Y sobre todo, a la solidaridad ciudadana de Navarra, Álava, Gipuzkoa, Ávila y Ejea de los Caballeros, en Zaragoza.